sábado, 9 de mayo de 2015

LA ESCUELA MONTESSORI


Educadora, pedagoga, científica, médica, psiquiatra, filósofa, antropóloga, bióloga, psicóloga, devota católica, feminista y humanista. Así empiezan describiendo numerosos artículos a la italiana María Montessori (1870-1952). Desde mi punto de vista, un poco excesivo, pero sin duda tenía que dominar muchas de estas materias para conseguir crear un movimiento pedagógico que hoy en día sigue en marcha. De hecho, considero que ella misma es la muestra del modelo pedagógico. Una mujer que se encontraba en un mundo de hombres, debía ser complicado ir a la facultad de medicina y ser la única mujer. Este espíritu de superación ante las dificultades de seguro que le motivó a desarrollar su trabajo de pedagoga.  El apoyo de su familia fue fundamental, al igual que uno de los principios del método Montessori promulga, la importancia del apoyo del entorno en la educación del niño.

Su trabajo en la clínica psiquiátrica, donde pudo observar y analizar a los niños que tenían problemas, le proporcionó la base metodológica de su manera de aprendizaje. La observación del niño por parte del profesor, con tal de aprender cuales son las necesidades del alumno y poder proporcionarle las herramientas para que desarrolle la creatividad e iniciativa en el aprendizaje. La investigación a partir de la prueba-error, dio con las claves de como hacer que los niños aprendan.

A partir de la observación y la prueba-error (paradigma cuantitativo) creó la “casa bambini”, un lugar multidisciplinar, donde todo estaba pensado y orientado en función de los niños que habían, con grupos heterogéneos de edad y motivaciones, por lo que la colaboración y el aprendizaje entre ellos es fundamental. Para mi esto es uno de los puntos más importantes dentro del método Montessori, ya que se fomentan valores, se interrelacionan y se comparten conocimientos. Otro de los puntos fuertes es el rol del profesor, un observador que interviene lo justo para guiar y proponer desafíos, esto se me hace semejante a las metodologías constructivistas, dónde el profesor no se limita a dar información y el alumno a recibirla. Otra de las partes en que estoy de acuerdo, es en no motivar al alumno mediante recompensa, o en el castigo. Sin duda me parece que el hecho de que los alumnos sean conscientes de cuando hacen algo bien, y su recompensa pase por sentirse orgullosos, les inculca muchos más valores (responsabilidad, satisfacción por el trabajo bien hecho, superación,…), y la finalidad que es el autoaprendizaje se ve mucho más cercana.

Y para finalizar, me parece muy acertada la frase de María Montessori “El niño necesita ser reconocido, respetado y ayudado. El niño es el padre del hombre”. Sin duda muchas veces son los alumnos quienes enseñan al profesor, y hay que saber ver por qué una materia no se les da bien y otra si, y como motivarlos hacia el autoaprendizaje. Lo único que se me hace un poco difícil ver es como poner en práctica esta metodología pedagógica en la enseñanza pública, muy costosa económicamente, por lo que deja de ser poco práctica, y llega únicamente a una cierta parte de la población, creando desigualdades entre clases sociales.

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